Después diganme que soy una prejuiciosa, pero sigo odiando a las viejas. Mucho.
Se me sienta una al lado en el colectivo.
- ¿Cómo te llamás? ¿Cómo se llama tu nene? ¿Qué edad tiene? ¿Descansa a la noche? ¿Come bien?
Mis respuestas eran "Pse. Ahá. Mm."
Le doy una galletita a mi nene.
-Ay, qué rico, ¿me das?- le dice a él.
La mira con cara de orto, como diciendo: ¡Qué te voy a dar mi galletita!. Hermoso, como su mamá.
Después sigue.
-¿Es el único?
- Mm.
- ¿No pensás tener más?
- Con él me basta y me sobra.
- Ah, pero cuando tenga tres o cuatro añitos...
*cara de orto*
O sea, ¿quién carajo sos para decirme cuántos hijos o cuándo los quiero tener?? Dejá de meterte en mi vida!!
- ¿Dónde te bajás?
- Yo sé donde. (Onda, no necesito que me digas ni que lo sepas).
-Ayy, qué lindo. El papá chocho, ¿no?
*más cara de orto*
Tendría que haberle dicho (no se lo dije porque no se me ocurrió, no porque no quisiera): No, el papá está muerto, metete tu amabilidad en el reverendo orto y gracias por amargarme el resto de la tarde. PUTA!
Otra vez el nene se queja un poquito y le doy un pedacito más de galletita.
- Capaz tiene sed...
*más cara de orto, ni le contesté*.
Por suerte después de eso se quedó mirando por la ventanilla hasta que me bajé.
La verdad, habría que sacrificar a la gente cuando llega a cierta edad para prevenir que degenere así. Ahh, pero es la juventud la grosera, sí. La juventud que salió de un repollo, no? PUTA!
Ojalá te agarre una diarrea y te acuerdes de mí. Estoy harta de que la gente piense que como tengo un bebé soy "sociable" y me pueden preguntar hasta el tamaño de tampón que uso.
Extraño cuando no se metían en mi vida, cuando era bien Visual, así onda guro, y me miraban con cara de orto, pero me dejaban en paz. Extraño verme así, creo que voy a volver a ser como era. Nunca debí dejar de serlo.
M.-



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